La vida del jugador de baloncesto Allen Iverson, como la de todos, está marcada por varios puntos de inflexión. Los que te llevan, muchas veces sin elegirlo, a cambiar de rumbo. Sólo que en su caso esos puntos tocan lo más alto antes de emprender un vertiginoso descenso que parece no tener fin.
Si la trayectoria de Iverson se representase con una gráfica, el primer punto de inflexión de esa línea discontinua que baja, sube de manera imparable y vuelve a caer lo encontraríamos a sus 17 años.
Con esa edad se vio envuelto en una pelea en la que, supuestamente, terminó estampando una silla en la cabeza de una chica. Iverson aún era menor, pero fue juzgado como mayor de edad. La condena, como todo en su vida, fue hiperbólica: 15 años de prisión.
El siguiente punto de inflexión lo dibujó Douglas Wilder, el gobernador de Virginia que le concedió el indulto. Entre los dos puntos pasaron varios meses en los que Iverson estuvo en un correccional. El entrenador de Georgetown John Thompson convenció a la futura estrella de la NBA para que aceptara una beca universitaria.
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Jose Enrique Monterroso Barrer
30-01-2013 06:34
hay que ser avaricioso para desperdiciar 150 millones...