Comer Pizza sana en 5 pasos

pizza sana

No osaríamos perturbar vuestra operación bikini (si es que ya está en marcha) ni entrometernos en vuestra rutina espartana, pero es imperativo que sepáis que nos hemos puesto de acuerdo para que disfrutéis del vicio más fresco de todos los tiempos, la pizza y ¡sin preocuparos por engordar!

Comer Pizza sin engordar es posible

Os preguntaréis: ¿es eso posible?, ¿sacar a la pizza del lado oscuro al que ha sido desterrada? Pues sí, hay vida más allá de la pizza vía telefónica y se acabó tacharla de vuestras vidas (afortunadamente) para lucir palmito playero.

Estos son nuestros cinco trucos infalibles para que preparéis las pizzas más saludables (y frescas, claro) del lugar, así que toma nota.

Pasos para comer piza de forma sana

El secreto siempre está en la masa y por eso lo ideal es que la hagáis vosotros mismos.

Para ello necesitaréis unos 500 gramos de harina (puede ser integral, sin gluten, etc.), 250 ml de agua templada, 20 gramos de levadura, una cucharadita de sal y un chorrito de aceite de oliva (mejor si es virgen extra). Tenéis que disolver la levadura en el agua templada y añadírsela a la harina e incorporar la sal y el aceite de oliva.

Después toca mezclarlo todo bien y amasar hasta que os quede una masa elástica y homogénea. Por último, tendréis que dejarla fermentar durante una hora… ¡y darle forma!

Ya os hemos hablado infinitas veces de lo que nos pierde un buen tomate, de esos que se deshacen en la boca y saben a lo que tiene que saber.

Nada de echarle a la pizza el primer tomate frito de bote que os encontréis: es mucho mejor que lo hagáis casero (también podéis rallarlo), que añadáis cherry (¡10 de ellos solo aportan 18 calorías!) o que optéis por tomate en bote. ¡Veréis qué cambiazo!

Elige un buen queso. No es ningún secreto que somos unos quesívoros convencidos, así que por nada del mundo os haríamos renunciar a este inmortal y adictivo placer terrenal… ¡y menos en la pizza!

Nuestro consejo es que utilicéis quesos bajos en grasas (elaborados con leche desnatada o semi) que añadan jugosidad y sabor sin poner en peligro vuestro plan veraniego maestro. Si no podéis resistiros a un queso curado o azul, añadidlo de forma testimonial (es decir, en una cantidad minimísima).

Ojo con las proteínas. El mayor sacrificio lo tendréis que hacer en el apartado de las proteínas. Para que la pizza sea más ligera, os recomendamos que sustituyáis el bacon, el chorizo, las salchichas, etc. por otras proteínas más saludables y menos calóricas: pavo, pollo, jamón ibérico, huevo, atún, anchoas, salmón…

La clave está en elegir hortalizas de temporada (primavera y verano) que aporten vitaminas, minerales y fibra: calabacín, berenjena, espárragos verdes, etc.

También podéis incluir aquellos alimentos que os cambiarán el día con sus poderes para haceros sentir bien: nueces como toque crujiente final o arándanos como contrapunto afrutado y silvestre.

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