
Las aficiones del Sevilla y del Valencia están cansadas de que sus equipos no estén en la situación que ellos creen les corresponde, y cargan frontalmente contra los palcos y sus presidentes.
Los andaluces lo expresaron el sábado, cuando se mezclaban los gritos contra Míchel en el banquillo, los mayoritarios señalando a Del Nido y pidiéndole su marcha, y los sarcásticos de los aficionados del Málaga apoyando a ambos.
En Valencia había menos sitios a los que señalar. Con el entrenador recién cambiado, Ernesto Valverde no puede ser culpable de nada, por lo que la afición, en la derrota (0-1) contra el Rayo Vallecano, la tomó al unísono contra Llorente, clamando por su dimisión.
Valencia y Sevilla han sido los encargados de secundar a Real Madrid y Barcelona en la clasificación en los últimos años. Esta temporada, sin embargo, deambulan en la zona media baja de la tabla, muy lejos de los objetivos para los que estaban llamados, cediendo ante el empuje de Atlético de Madrid y Málaga, entre otros, que se postulan como claros candidatos a los puestos de Liga de Campeones.


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