Del Bosque ha cumplido los pronósticos y se ha adjudicado al fin el galardón que le acredita como mejor técnico del planeta, por encima de dos personajes tan mediáticos como José Mourinho y Pep Guardiola. Pero en parte ha visto reducido su protagonismo al revelar el preparador catalán su intención de regresar a los banquillos el curso próximo, tras disfrutar durante un año sabático de su legado en el Barça.
No es el entrenador salmantino uno de esos tipos a los que agrada la pompa y el boato. Se cuidó mucho de pasearse por la lujosa sede de la FIFA en Zúrich sin quitarse la credencial, como si pensara que igual algún trabajador del máximo organismo del fútbol internacional no le reconocería y le cerraría el paso.
El luso, más orgulloso, sabía que esta vez no se impondría en la votación final y decidió dar plantón a la gala con el pretexto de que debía quedarse en Madrid para ejercer de buen profesional y preparar el choque copero del miércoles ante el Celta.
Al frente de ‘La Roja’ desde 2008 y con más de 25 años de experiencia como entrenador, desde que debutó con el Castilla en 1987, Del Bosque fue reconocido por técnicos y capitanes de selecciones y un nutrido grupo de periodistas internacionales por ese título europeo conquistado el verano pasado en Kiev. Galardón que se suma al Mundial levantado dos años antes en Sudáfrica, lo que le convirtió en el segundo entrenador capaz de firmar ese doblete tras el alemán Helmut Schön.
Su libro estaba anticuado hace diez años, según argumentó Florentino Pérez al no renovarle el contrato en el Madrid, pero Del Bosque puede presumir de ser el único poseedor de la ‘triple corona’: la ‘Champions’ de clubes, que levantó dos veces como entrenador, y los dos máximos trofeos de selecciones.
"Estamos obligados a defender el fútbol"
«Es un orgullo representar al fútbol español. Me querría acordar de todos los entrenadores que tuve en mi carrera e influyeron muchísimo para que yo fuera entrenador. Todos los que estamos en el fútbol queremos lo mismo, pero estamos obligados a defender el fútbol, mimarlo y cuidarlo y trasladar la mejor ética y conducta personal», comentó Del Bosque, que dedicó su premio a los jugadores de la selección y de forma implícita vino a reprochar el comportamiento de Mourinho ante la mirada sonriente, y emocionada, de Casillas y Sergio Ramos.
El marqués, título que le fue concedido en febrero de 2012 por el Rey Juan Carlos, ha dicho en repetidas ocasiones que sería un «incauto» sin pensara que estos premios individuales se deben solo a su valía. Recuerda siempre a sus inseparables Toni Grande, segundo seleccionador, y Javier Miñano, preparador físico de la selección, y entiende que los «verdaderos artífices son los jugadores». Sin Casillas, Iniesta, Xavi y compañía, concluye que nada sería posible. De todos modos, piensa que determinar quién es el mejor resulta una quimera.


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