
Dicen que no hay mayor soledad en un campo de fútbol que la de un portero. Seres 'raros', extraños, amparados por el reglamento para ser los únicos jugadores que pueden tocar el balón con la mano...
Su soledad debe de ser extraordinaria cuando son silbados o abucheadospor miles de personas. Una soledad que roza lo insoportable cuando los silbidos se producen en 'tu casa'.
El último portero en pasar por ese doloroso trance ha sido Gorka Iraizoz, el portero del Athletic Club. La abultada goleada recibida por el Athletic ante el Espanyol del 'Vasco' -ya es casualidad- Aguirre provocó los pitos de la afición del Athletic hacia su portero.
Marcelo Bielsa, el técnico de Gorka Iraizoz, y sus compañeros han salido en defensa del portero titular del Athletic. "Se han focalizado las críticas en nuestro arquero de manera exagerada y creo que injusta", ha afirmado el técnico argentino. Por su parte, Andoni Iraola, uno de los capitanes del conjunto vasco, también ha dado la cara por Iraizoz tras las críticas de San Mamés. "Gorka tiene muchísima personalidad y va a utilizar esto para mejorar", ha asegurado el lateral derecho.
Un arco con solera
La de San Mamés no es ni mucho menos una plaza fácil para los porteros. Por su portería local han pasado mitos como José Ángel Iríbar o Andoni Zubizarreta. Y se nota en el nivel de exigencia de la afición de San Mamés.
Antes que Gorka Iraizoz (con el que hablamos hace un par de meses), defendieron la portería del Athletic metas como Aranzubía (silbado en ocasiones por San Mamés y al que ficharon a Armando procendente del Cádiz porque no convencía a Caparrós), Imanol Etxeberría o Juanjo Valencia. Todos pasaron por dificultades en una portería tan exigente como la de San Mamés.
La exigencia de los grandes
La exigencia en Bilbao es similar en las porterías de los grandes. Albano Bizarri (que pasó por un infierno en el Madrid hasta que Toshack le dio la alternativa a Casillas); el turco Rustu, que protagonizó un efímero paso por la portería del Barça; o Sergio Asenjo, fichado por el Atlético como alternativa incluso a Casillas y Valdés en la portería de la Selección y que no ha podido asentarse en el Atlético de Madrid, son alguno de los ejemplos que muestran lo difícil que es asentarse en la portería de un grande.
Gorka Iraizoz, fichado en el verano de 2007, lo consiguió en la del Athletic. Alguno en San Mamés ya piensan en su logro en pasado.























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