Hace dos semanas en las oficinas del Sánchez-Pizjuán se debatía si era mejor caer eliminados en cuartos o hacer el ridículo en semifinales. La secretaría técnica no creía en los suyos. Pero la llegada de Emery lo revolucionó todo. El pesimismo por la mala gestión de Míchel ha dado paso a una confianza inopinada con el guipuzcoano. «Lo primero era cambiar la mentalidad», apuntó el vasco este miércoles.
"Falcao para nosotros es como Ronaldo para el Madrid o Messi para el Barcelona. Es determinante"
Contra ese nuevo estado de ánimo sevillista debe enfrentarse Simeone. En la otra cara de la moneda, los atléticos llegan con dudas. La derrota ante el Athletic ha despertado antiguas fobias pesimistas. El bonaerense quiere recobrar la buena senda. A ello contribuirá Falcao, quien previsiblemente reaparecerá en esta eliminatoria. «Para nosotros es como Ronaldo para el Madrid o Messi para el Barcelona. Es determinante», reconoció sobre la vuelta del tigre a la selva impugnable que es el Calderón.
Bien sabe el cuadro nervionense lo que es ir como cebra a la guarida de un felino. Perdió con alevosía en la primera vuelta por un 4-0. Aunque ya lo advierte Negredo: «No será igual. Somos otro equipo». Mismo escudo, idéntica plantilla, distinta mentalidad. El nuevo técnico en Nervión ha levantado la moral. Usa similares armas que su homólogo argentino. Presión, contundencia y disciplina. Los tres vértices del triángulo que aplicó el ‘Cholo’ cuando arribó a la ribera del Manzanares.
A orillas del Guadalquivir llega una fórmula análoga, también con un sustituto. De ahí la fe en la planta noble hispalense, aunque no estará Palop. Lo sustituye ‘Beto’, portugués que intentará olvidar al ‘Santo’ de Copas pasadas. El de Fuenterrabía se muestra aún así seguro, «porque no se debe llorar». Es una muesca más en el puzle de este otro clásico. La historia de los Atlético-Sevilla es la del cuento favorito en la clase media del fútbol español.
Odio entre aficiones y guerra de guerrillas sobre el campo. Nombres propios como Alfaro, Javi Navarro, Agüero, Torres.
Esta novela balompédica tiene la autoría de muchos escritores, pero el prólogo lo comenzó Joaquín Caparrós como obra de serie ‘B’. En Segunda división insinuó que Gil Marín había ‘tocado’ a algún jugador de su plantilla en el partido que jugaron la semana anterior. Creó la duda razonable sobre el entorno del ‘Atleti’ hasta que los andaluces se proclamaron campeones.
Unidos los directivos por lazos marbellíes, nunca se olvidó el desaire y cada duelo fue ya una batalla. Odio entre aficiones y guerra de guerrillas sobre el campo. Nombres propios como Alfaro, Javi Navarro, Agüero, Torres. Botellas de ron sobrevolando la cabeza de Palop y Cristóbal Soria, otrora delegado, obligando abandonar el césped hasta que se calmaran los ánimos. Capítulos de un libro sin terminar.
Reyes, vuelta al Calderón
Con la final de la Copa del Rey de 2010 volvió la pluma del bardo futbolero. Los de la capital llegaron como campeones de UEFA. Un Sevilla ataviado con sombreros flamencos, sin ser favorito como en esta ocasión, venció. Esa noche Reyes, en las filas del hoy rival, lloró desconsolado. Ahora puede sonreír, como ironía de la vida, o volver a caer arrodillado. Algo es seguro. Será un punto y seguido, porque una historia convertida en clásico siempre tendrá algo nuevo que contar.






















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deporadictos
31-01-2013 11:27
Se podría cambiar alguna norma para que el fútbol fuera más espectacular. Por ejemplo, el corner corto o la barrera inmutable: http://deporadictos.com/el-fut...