Dijo aquel que no mandó luchar a sus naves contra los elementos. Y por más que se empeñase Mourinho en la previa, el frío de una noche de diciembre no es el mejor aliado para la convocatoria de su sorprendente plebiscito.
Apenas unos miles de personas acudieron al reclamo de su entrenador en la previa del derbi madrileño. La mayoría aplaudió, pero también hubo pitos.
Aunque se mentiría si se dijese que la mayor parte de los silbidos no provenían de la zona de los aficionados del Atlético de Madrid.
La puesta es escena fue llamativa. Mourinho se plantó delante de su banquillo, con una legión de fotógrafos a sus espaldas, a escuchar lo que su tropa tuviese que decirle.
Por lo visto, pocas conclusiones se pueden sacar. Al fin y al cabo, a lo que fue la gente al estadio es a disfrutar de un partido de fútbol.






















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