Fernando Llorente, confirmado nuevo jugador de la Juventus a partir del próximo 1 de julio, aterrizará en Turín con una responsabilidad doble: responder con eficacia a la tarea otorgada de liderar el juego ofensivo del actual campeón italiano y, por otro lado, acabar con el sambenito que acompaña a los futbolistas españoles en Italia desde la retirada de Luis Suárez, Joaquín Peiró y Luis del Sol en los años 70’.
El legado dejado en el ‘Calcio’ por los tres míticos futbolistas, pioneros en cruzar el mediterráneo, ha sido una carga demasiado pesada para tres generaciones de jugadores patrios que coleccionan fracasos y decepciones en el campeonato italiano; donde, sin embargo, Borja Valero parece romper momentáneamente esa tendencia en las filas de la Fiorentina.
Luis Suárez, único Balón de Oro español, puso rumbo a Milán en 1961 para marcar una época liderando al Inter de Helenio Herrera. ‘El Arquitecto’ conquistó dos Copas de Europa, dos Intercontinentales y tres Ligas en el denominado ‘Grande Inter’, antes de fichar por la Sampdoria en 1970, donde agotó sus excelentes tardes como futbolista hasta 1973.
Junto a él brilló un Joaquín Peiró, dos veces campeón de Italia y de la Intercontinental y una vez de Europa con el conjunto “nerazzurro”, que también vistió las camisetas del Torino, con anterioridad; y de la Roma, posteriormente, donde alzó una Copa de Italia.
Desde los éxitos de Luis Suárez, Joaquín Peiró y Luis del Sol, ningún español triunfó en el 'Calcio'
Llorente, español número treinta y seis que desembarca en el fútbol italiano, seguirá los pasos de Luis del Sol, ex madridista campeón de Europa que vistió los colores de la ‘Vecchia Signora’. Aunque en menor medida que sus homólogos, el incansable centrocampista soriano también triunfó en sus ocho temporadas en el cuadro piamontés, donde se proclamó campeón de la Liga y de la Copa de Italia. Antes de regresar al Betis, club de su debut, del Sol defendió la camiseta de la Roma entre 1970 y 1972.
Roma, capital de la maldición española
Precisamente Roma ha sido testigo de continuos descalabros para los españoles. Las últimas decepciones de Bojan Krkic -ahora en el Milan- y José Ángel en el campo, y de Luis Enrique en el banquillo de la Roma, confirmaron la leyenda negra de una ‘Ciudad Eterna’ que antes vio tropezar a Iván Helguera -su hermano Luis jugó en el Udinese-, forzado al ostracismo por Zdenek Zeman; a César Gómez, cuyo paso por Italia fue más que discreto; y a Pep Guardiola, que llegó al conjunto romano antes de militar en el Brescia, donde fue suspendido por dopaje.
Sus vecinos del Lazio no corrieron mejor suerte al apostar por Iván De la Peña o Gaizka Mendieta, quien llegó a la capital italiana previo pago de una cantidad cercana a los ocho mil millones de las antiguas pesetas -45 millones de euros-. Junto a ellos, los casos de Martín Vázquez en el Torino; de Guillermo Amor en la Fiorentina; o de José Mari y Javi Moreno en el Milan –éste último llegó a reconocer que no tenía el nivel-, entre otros, serán para Fernando Llorente unos fantasmas casi tan incómodos como los férreos defensores con los que se cruzará en las próximas cuatro temporadas.




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