Llegó al Barça a los 13 años, cuando firmó la famosa servilleta de papel que Carles Rexach le puso en la mesa de un bar a su padre al quedar maravillado en un entrenamiento; debutó en el primer equipo a los 16 años en un amistoso de altos vuelos en Oporto; y si cumple lo acordado este jueves, esta vez en un documento oficial, jugará como mínimo hasta los 31 años de azulgrana.
Sí, es Leo Messi comprometido ya como culé hasta el 30 de junio de 2018 en un acto en el que estuvo acompañado de Sandro Rosell, presidente del club. Fue una firma en privado, lejos de la parafernalia de otros tiempos aunque se trate del mejor jugador del mundo.
Se siguió el proceso sencillo empleado con Xavi y Puyol, que firmaron también en enero, aunque hasta 2016, sin florituras. De hecho, el nuevo contrato ya se avanzó hace semanas, pero no el contenido. Habrá aumento de ficha a unos 12 millones de euros por campaña, aunque no es oficial, con variables al alcance de la mano en función de títulos. Solo quedó una cuestión en el aire que no se ha aclarado demasiado.
Messi, o su entorno, no ha aceptado la propuesta de ampliar su claúsula de rescisión, fijada en 250 millones de euros. ¿Alguien puede pretender pagarla? En el fútbol, pese a la crisis económica global, todo es posible,


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