Supersticiones al margen, no ha sido hasta la jornada 13 cuando el primer entrenador de Primera se va a la calle. Se trata de Pochettino, que dirigía al Espanyol, colista de la clasificación.
Hacía 25 años que no ocurría. Y no es precisamente por los resultados deportivos, ya que hay muchos técnicos en el punto de mira de las aficiones de sus equipos y, por ende, de la directiva. La razón es obvia: no hay dinero. La crisis económica que asola el planeta no ha pasado desapercibida para el mundo del fútbol, que también la sufre a su medida. Echar a un mister con contrato en vigor supone un gasto que algunos clubes no pueden afrontar. Por lo menos, no hasta que les llegue al agua al cuello. Queda mucha Liga y se confía en remontar el vuelo. Pero ‘los de arriba’ también son conscientes que un descenso de categoría podría suponer un batacazo a las arcas. Pochettino es el primer caso, pero no parece ser el último. Mendilibar (Osasuna), Anquela (Granada) o incluso Pellegrino (Valencia) podrían tener los días contados en sus banquillos si su trayectoria no mejora.
Cada vez menos despidos
Desde 2008, año en que comienza la crisis, se ha ido repitiendo la tendencia. En la 2008/09, tres entrenadores fueron cesados a estas alturas de temporada. Los dos años siguientes fueron dos, mientras que en 2011 sólo Michael Laudrup había dejado su sitio a Joaquín Caparrós en el Mallorca. Si alzamos la vista, la temporada 1997/98 fue la más cruel con los entrenadores: hasta seis técnicos tuvieron que ver cómo prescindían de sus servicios.


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