
Dicen que el fútbol no tiene memoria. Un segundo después de haber ganado algo, eso ya pertenece a la historia y al jugador se le mide por su último partido.
Alga parecido les pasa a dos de los mejores jugadores de la historia del fútbol español, Íker Casillas y David Villa, que en apenas dos años han pasado de luchar por el Balón de Oro a estar en el banquillo de sus respectivos equipos.
Tanto David Villa como Íker Casillas fueron dos de los puntales de La Roja en el Mundial de Sudáfrica, en el que la Selección consiguió el mayor éxito del fútbol español.
David Villa fue el máximo goleador de la cita sudafricana con cinco tantos (junto a Müller, Sneijder y Forlán) y Casillas fuen fundamental en el torneo con sus paradas. Para el recuerdo quedaron las que le hizo al paraguayo Cardozo de penalti o a Robben en la final del Mundial.
Casillas y Villa terminaron séptimo y octavo para el Balón de Oro 2010
Sus actuaciones les valieron acabar en séptima y octava posición del Balón de Oro 2010, que terminó llevándose Messi por delante de Iniesta y Xavi.
Dos temporadas después, tanto Casillas como Villa pasan por sus peores momentos en el Real Madrid y en el Barcelona.
Por primera vez en sus carreras su titularidad anda cuestionada por sus entrenadores. En el caso de Villa de forma reiterada durante la temporada (influye la gravísima lesión que Villa sufrió en su pierna) y en el caso de Casillas en los últimos dos partidos ligueros. Sus 'futuros' a día de hoy en Real Madrid y Barcelona son una incógnita.
Villa parece con los dos pies fuera de Barcelona de cara a la temporada que viene y Casillas tendrá una dura competencia en la portería blanca, competencia que será todavía más dura si Mourinho sigue como entrenador del Real Madrid la próxima temporada.


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