La elección de Pep Guardiola de irse al Bayern de Múnich tiene otra arista, especilamente para el Real Madrid. El técnico ha pasado de su máximo rival doméstico, el Barcelona, a su auténtica némesis por Europa, el Real Madrid.
El año en el que los blancos se las prometían muy felices está torciéndose a pasos agigantados. Con el triunfo en la pasada Liga y en la Supercopa, parecía que el fin de la supremacía del Barcelona estaba muy cercano y, lo más importante, la alargada sombra de Guardiola se marchaba por mucho tiempo.
Apenas medio año después, el panorama no puede ser más desolador para los del cuestionado Mourinho. Lejos de venirse abajo el dominio del Barcelona en Liga, se ha intensificado. Los azulgrana marchan con dieciocho puntos de ventaja sobre los blancos y Tito Vilanova ha rubricado la mejor primera vuelta en la historia de la Liga.
Los blancos, además, son un polvorín, con la Liga casi imposible, una crisis galopante de juego y el todo a una carta, la de la Liga de Campeones.
Precisamente en Europa es donde volverán a encontrarse con el entrenador que más daño les ha hecho en los últimos tiempos. Guardiola no ha resistido la tentación de estar apartado de los focos, y el Bayern ha cerrado su fichaje para el próximo curso. Los alemanes son, posiblemente, el mayor rival del Real Madrid en Europa, por lo que sus peores fantasmas volverán a acechar.


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