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Uruguay, rival de la Selección Española en Qatar, un irreprimible fervor celeste

  • Uruguay tiene tres millones de habitantes, de los que 241.000 son futbolistas. Brasil y Argentina, otras potencias del fútbol latinoamericano, tienen 196 y 40 millones de habitantes, respectivamente
  • Antes que Diego Forlán, brillaron mundialmente futbolistas charrúas como Enzo Francescoli, Juan Schiaffino, Obdulio Varela o Rubén Sosa
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05.02.13 - 17:58

La Selección Española se enfrenta a Uruguay en Qatar y el duelo, a buen seguro, servirá a ambos combinados de ensayo o toma de contacto para lo que veremos este verano en la próxima Copa Confederaciones. En esta competición, el equipo de Tabárez y el de Del Bosque se volverán a ver las caras en la fase de grupos, donde las dos selecciones lucharán por pasar primeras. Por ello, resulta importante analizar al rival más fuerte de España en esa liguilla previa porque por juego, espíritu, tradición y cultura futbolística intentarán volver a la senda de las victorias. Y si es a costa de los nuestros, los campeones del mundo, mucho mejor.

Uruguay, 3 millones de habitantes, 241.000 futbolistas. Impresionante cifra si se tiene en cuenta que el país charrúa compite por la hegemonía del fútbol latinoamericano contra monstruos como Brasil y Argentina, dos estados con 196 y 40 millones de residentes respectivamente. Una diferencia palpable en cuanto a demografía, pero no tanto en lo que a censo de jugadores se refiere. Su capital, Montevideo, fue considerada en los años 40 “La tacita de Plata” pero, a día de hoy, la República oriental del Uruguay se podría definir como una nación que se despereza poco a poco y reivindica su protagonismo dentro del Mercosur sin dejar de ser consciente de las cosas que le quedan por hacer.

De 3 millones de habitantes hay 241.000 futbolistas

Históricamente su economía se basó en la producción ganadera: la carne, la lana o el cuero han sido durante años su principal fuente de ingresos. También sus exportaciones se limitaban básicamente de estos productos sin embargo, gracias a las importaciones de combustible y a las políticas de apertura económica que vivió el país, empezaron a emerger pequeñas fábricas especializadas, principalmente, en alimentos y textiles.

Una industria futbolística fructífera

Pero de eso no hace muchos años, pues en tiempos pretéritos este país no se caracterizaba por tener una fuerte e importante industria. ¿O quizás sí? Eso pensaban ellos, y también el resto del mundo, pero puede que todos estuvieran equivocados… Es cierto que, tradicionalmente, Uruguay no ha contado con fábricas de automóviles o de cualquier otra índole, y que en muchos casos no se puede comparar con algunas de las grandes potencias mundiales, pero lo que no se puede pasar por alto es que, en realidad, el país que baña el río de la Plata sí que tiene una factoría inmemorial y puede que más prolija que todas las anteriores: la del fútbol. Una manufactura que cuenta con escasos recursos, pero de la que la mayoría de uruguayos se sienten inevitablemente orgullosos. Su enorgullecimiento no es de extrañar, de ella han surgido genios inmortales como Enzo Francescoli, Juan Schiaffino, Rubén Sosa u Obdulio Varela. Genios del balón, imposibles de olvidar e inevitable no admirar.

Han salido genios como Francescoli, Schiaffino, Rubén Sosa,Varela o Forlán

No existe ninguna verdad indudable que pueda explicar cómo es posible que el segundo país más pequeño de Sudamérica exporte tantos futbolistas cada año. Pero, en realidad, nada es casualidad. Existen los fundamentos. Si bien es cierto, éstos sólo pueden ser descubiertos tras conocer el país desde sus entrañas: no se puede concebir la pasión que ellos procesan a este deporte sin pisar las decenas de vetustas “canchas” que tiene Montevideo, sin sentarse en las gradas de cemento repintadas por la masa social de los clubes, sin mezclarse con los aficionados de Peñarol, Nacional, Defensor… sin beber mate o café de calcetín mientras tarareas las canciones de la “barras” o sin ver, a escasos metros de distancia, los últimos coletazos de magia que le quedan por dar en la medular a Álvaro “El Chino” Recoba. Porque es ahí, y sólo ahí, donde se puede llegar a intuir qué condicionantes dan lugar a este fenómeno deportivo. Y es ahí y sólo ahí, al ver lo que logran con unos recursos tan escasos, cuando se les admira aún más.

Uruguay albergó el primer Mundial de la historia

Un factor a tener en cuenta para dar respuesta a este fenómeno es que Uruguay fue el dominador del fútbol mundial durante más de 50 años y eso, inevitablemente, marca y crea afición. El país de Artigas tuvo el honor de albergar el primer Mundial de fútbol de la historia. Y no sólo eso, sino también de ganarlo. Una serie de favorables casualidades hizo que Jules Rimet, Presidente de la FIFA en esa época, prefiriera un país sudamericano para la celebración del campeonato.

Los Juegos Olímpcios y las Guerras

Uno de los principales motivos de su decisión fue el hecho de que las consecuencias de la Primera Guerra Mundial aún no estaban extintas en Europa. También se daban 3 importantes circunstancias más: que Uruguay celebraría esos mismos días (Julio de 1930) el centenario de la jura de su constitución, que tenía en mente construir un nuevo estadio y que el país se prestaba a pagar los gastos a los participantes. A todo ello, además, había que añadirle que la preponderancia futbolística charrúa ya había comenzado unos años antes al conseguir de forma consecutiva la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928 (los únicos organizados por la FIFA y reconocidos por ésta como Campeonatos Mundiales).

Estos 3 triunfos llevaron a la selección uruguaya a poder ganarse la admiración y el respeto de cualquier aficionado al fútbol y colocó al balompié sudamericano en un lugar, hasta entonces, impensable para ellos. Además, su hegemonía se dilató en el tiempo varios años más debido al boicot de los Mundiales de 1934 y de 1938, así como por la Segunda Guerra Mundial. Lo que permitió que Uruguay alargara su privilegiada posición de tri-campeona del mundo. Pero después de estos acontecimientos, “La Celeste” no quiso renunciar a sus éxitos pasados y reapareció en el Mundial de 1950 para derrotar, en su propia casa, a una selección brasileña de fábula. Fue ante casi 180.000 espectadores, en el más que famoso “Maracanazo”. Uno de los acontecimientos más inolvidables y emocionantes de la historia del fútbol.

El “Maracanazo” es yno de los acontecimientos más inolvidables y emocionantes de la historia del fútbol

Todos estos sucesos crearon una afición tan grande en el país charrúa que, incluso, ha dibujado la fisionomía del Montevideo de hoy en día. Llama la atención que cada 2 “cuadras” siempre hay un campo de fútbol que, por descontado, nunca está vacío. Además, da igual qué hora del día sea, si es laborable o “feriable”, en todo momento existe un público acalorado, con un gran repertorio de descalificativos ingeniosos en su haber listo para ser “regalado” al árbitro. Y no importa si el partido es de categoría formativa o no, la gente siempre anima con la misma vehemencia en un partido amateur o uno de la Copa Libertadores.

Y es que allí todo el mundo consume fútbol, ya sea viéndolo o jugándolo. Todas las edades son buenas para practicarlo: existe el “Baby Football” -lo que aquí sería el fútbol 7-, la popular Liga Universitaria -de donde salió el jugador del Málaga, Sebastián Fernández-, también es muy popular el “Papi Fútbol” -para los que se les pasó la edad pero no la ilusión-… No hay excusa para no jugar a la pelota y ésto es debido a que para los uruguayos cada encuentro, por muy o poco nimio que sea, es una oportunidad perfecta para soñar con una vida mejor, para encontrar una vía de escape a los problemas o, simplemente, para pasar un buen rato practicando deporte y esquivar al menos por unas horas la tentación a consumir la popular droga llamada “pasta base”.

Un pais desigual

Quizás aquí encontramos otro de los condicionantes claves de este fenómeno: el fútbol es la única profesión que, en menos de 10 años, puede resolver la vida de un jugador y de toda su familia al completo, sea de la clase social que sea. Ser el mejor doctor de Uruguay puede reportar buenos ingresos económicos, pero nunca tantos como ser el mejor futbolista del país. Además, en una patria donde las desigualdades son más que palpables, es difícil que un jovencito criado en la parte más humilde del barrio del Cerro pueda estudiar e ir a la universidad. Sin embargo, el fútbol da las mismas oportunidades a todos, hace iguales a los desiguales, ofrece la posibilidad de triunfar tanto a Forlán, educado en el mejor colegio de Montevideo, como a Luis Suárez, que vivió la soledad y la precariedad tras el abandono de su padre.

Los futbolistas uruguayos se caracterizan por luchar cada balón como si fuera el último

Quizás por ello, el jugador uruguayo se vacía en cada partido, da el 100% de sí mismo y lucha cada balón como si fuera el último. Y es que, el futbolista charrúa no se caracteriza por ser un jugador tácticamente brillante. De hecho, en ocasiones, pueden pecar de no poner pausa, de no pensar antes de ejecutar… Pero es sobresaliente en lo que a técnica, fuerza y, sobre todo, garra se refiere. Si existen adjetivos que lo describa sería: fiereza, valor, orgullo guerrero… Así y todo no son jugadores violentos, ni tratan de hacer daño al contrario, simplemente luchan de manera desmedida por ganar.

Este hecho hace que el jugador uruguayo suela adaptarse bien a casi todas las ligas. Quizás, por el tipo de fútbol que se practica allí, el “Calcio” italiano es donde mejor encaja. Pero, aún así, futbolistas charrúas hay por todos lados. No hay más que echar un vistazo a las alineaciones de los principales clubes del viejo continente para comprobar que, entre el grupo de futbolistas más valorados, siempre hay uno uruguayo: Cavani triunfa en el Nápoles, Gargano vestido de neroazzurro, Arévalo Ríos en Palermo, Muslera en el Galatasaray, Luis Suárez es indiscutible en Liverpool, Cristian “El Cebolla” Rodríguez es uno de los jugadores favoritos de “El Cholo” Simeone, Munúa aporta garantías a la portería granota… La lista es larguísima y eso que el jugador uruguayo ha tenido que luchar siempre contra un hándicap importante que a veces le atormenta: un futbolista argentino “vende” más que él.

Parece que los clubes están dispuestos a pagar más por un jugador de Rosario que de Salto, aunque el nivel de ambos sea el mismo. Los scouts, los ojeadores, los secretarios técnicos europeos… prefieren visitar “La Bombonera” que “El Centenario” o “El Parque Central” y eso es debido a que, a pesar de que la historia pertenece a los charrúas, al otro lado del río han sabido venderse mejor -un hecho que, además, se repite también con el dulce de leche o el tango-. Por eso, el futbolista uruguayo encuentra aquí otra razón de peso para entregarse en la cancha con tanto fervor, pues para llegar a las grandes ligas siempre tiene que demostrar más que sus vecinos.

El milagro de los clubes uruguayos

Pero, a veces, demostrar el talento es complicado cuando el terreno de juego no está en las mejores condiciones. Las categorías formativas sufren muchísimo para poder mantener unas instalaciones dignas de sus futbolistas. Quizás los clubes Wanderers y Fénix son dos de los equipos que más importancia están dándole a este hecho. Allí, al contrario que en otras “canchas”, gana el equipo que mejor fútbol practica. Pero esto no es lo habitual, puesto que para eso hace falta dinero y en la mayoría de casos no lo hay. Wanderes cuenta con él porque tiene el respaldo económico del empresario Víctor Hugo Mesas, quien también es dueño del 70% de las acciones del Recreativo de Huelva. En el caso de Fénix, el músculo financiero proviene de Jorge Chijane, durante muchos años la mano derecha del representante Paco Casal. Ambos están llevando a cabo proyectos futbolísticos ambiciosos con el fin de que la práctica de este deporte sea lo más vistosa, cómoda y formativa posible.

Es difícil asimilar cómo un club tan importante como Nacional de Montevideo ha podido formar a tantos buenos futbolistas en un complejo tan modesto como el de “los Céspedes

Pero, a pesar de todos esos esfuerzos, el fútbol del viejo continente cuenta con infinitos más medios que en Uruguay. De hecho, para un europeo es difícil asimilar cómo un club tan importante como Nacional de Montevideo ha podido formar a semejante cantidad de buenos futbolistas en un complejo tan modesto como el de “los Céspedes” -cuyo nombre no proviene precisamente por su cuidado “pasto”, sino en memoria de tres hermanos apellidados así y que dieron multitud de éxitos al club-. Éste y otros centros de entrenamiento serían desmerecidos por bastantes de los chavales que hoy militan en la cantera de cualquier club español. Allí no existe el césped artificial, muchos complejos no tienen agua caliente, otros disputan sus partidos en canchas embarradas o con la hierba tremendamente alta en unas zonas y totalmente “pelada” en otras… Pero es justamente la capacidad de los “gurises” uruguayos para jugar en esas circunstancias lo que les hace, al menos, más meritorios que a los de aquí puesto que, conseguir ser el campeón del Siglo XX con las instalaciones de entrenamiento que posee Peñarol, es digno de toda admiración posible.

Aún así, el campo donde suelen jugar los “carboneros” sigue rezumando fútbol, esencia, pasión, alma… Y eso, a veces, no se consigue sólo con dinero. El Estadio Centenario es el escenario deportivo más importante del país. No es para menos, este coloso de cemento con capacidad para 80.000 espectadores fue construido, en sólo 9 meses, para poder albergar el primer mundial del fútbol. Un orgullo nacional que, si cabe, se vio aumentado gracias a que la FIFA lo consideró en 1930 “Monumento Histórico del Fútbol Mundial”, siendo la única construcción de ésta índole que ostenta ese título en el mundo. Por ello, si es o no menos lujosos que el Camp Nou, el Bernabéu o San Siro, qué más da… Hay que verlo y empaparse de él, porque conocerlo desde dentro lleva consigo entender la historia del fútbol.

Precariedad en la formación

Pero no sólo las instalaciones deportivas uruguayas distan mucho de las de aquí. También los dirigentes de los clubes son bien diferentes a los de los equipos europeos. Su trabajo va mucho más allá de sentarse en un palco, tienen muchas más responsabilidades: después de los partidos se llevan las equipaciones a lavar a su casa para ahorrar en lavandería, más de uno se ha visto obligado a salir de noche a comprar medicinas, estufas o mantas para curar las enfermedades o carencias de sus jugadores más jóvenes e indefensos; también hay quienes, cada día, reparten a los niños un zumo y leche con chocolate para asegurarse así de que se llevan algo a la boca…

No hay un sólo año en que algún jugador no se abra paso en Europa

Tareas muy alejadas de lo que estamos acostumbrados a ver en Europa, donde los presidentes suelen ser bastante más inaccesibles. Aún así, y a pesar de las dificultades con las que cada temporada los clubes tienen que lidiar para cumplir los presupuestos, no hay un sólo año en el que algún jugador uruguayo no se abra paso en Europa. Entre los que acaban de aterrizar en “nuestras” ligas encontramos a Rubén Betancourt, delantero de Danubio que, con apenas 18 años, siguió los pasos de Diego Forlán y este verano firmó por 4 temporadas con el PSV Eindhoven.

Procedente de Nacional cabe destacar también a Matías Vecino, un futbolista muy estético, con una zancada incomparable, despliegue y modernidad que acaba de fichar por la Fiorentina. También Diego “Torito” Rodríguez ha reforzado en este mercado invernal la Serie A. Su nuevo equipo es el Udinese pero ha sido pretendido por algunos clubes más de nuestro continente. El centrocampista de Defensor se caracteriza por ser un jugador de ida y vuelta, fuerte, luchador y con gran criterio. Sin embargo hay muchos más, jugadores que aún no han podido dar el salto al deseado fútbol europeo pero a los que no les quedará mucho. Es el caso de Diego Laxalt quien, al igual que Rodríguez, abandonará en el mes de julio Defensor para firmar contrato con el Inter de Milán.

Bueno, Renato César, Raguso o Jim Varela son los presumibles uruguayos a exportar

Todavía sin confirmar pero, a buen seguro muy cercana, está también la salida de Gonzalo Bueno, un delantero de Nacional con gran proyección, velocidad, desequilibrio y gol. Apodado “El Zorro” es hijo de entrenador y según los medios latinos recibió una suculenta oferta del Bologna FC. También entre los “Bolsos” está llamando la atención de los ojeadores Renato César, jugador ofensivo de 19 años, con personalidad, orden táctico, conceptos futbolísticos perfectos, llegada y despliegue físico. Y justo en el eterno rival encontramos a Jim Varela o Nicolás Raguso, dos pretendidos por clubes portugueses e italianos que pronto abandonarán su país en busca del sueño europeo. Pero no sólo de Nacional y Peñarol salen grandes jugadores, la prueba de ello es Rodrigo Aguirre, quien con menos de 20 años ya es considerado el mejor cabeceador de la liga; o a Jonathan Rack, defensa y líder de Miramar Misiones, con un gran juego aéreo y extraordinario a balón parado.

¿Forlán , Suárez y Cavani juntos?

Todos los citados anteriormente, y algunos más, son futbolistas que ya están preparados para dar el salto al viejo continente y hacerlo de manera competitiva. Un sueño para la mayoría de ellos y, a la vez, un acicate para “La Celeste”, que está viviendo un profundo cambio generacional y pronto necesitará relevos. Jugadores como Diego Lugano, Sebastián Eguren, Sebastián Abreu, Diego Pérez, Adrés Scotti y Diego Forlán superan los 30 años y parecen ir perdiendo poco a poco las condiciones necesarias para la alta competición. Además, los campeones de América dan signos de haber cambiado la solidez y efectividad que les caracterizaba, por faltas de concentración y distracciones alarmantes. Tanto es así que la clasificación para el Mundial de Brasil está siendo un cúmulo de errores que pueden llegar a pagarse muy caros.

Tras una racha victoriosa de 18 partidos oficiales, la Copa América y segundo puesto en el ranking FIFA la celeste busca regenerarse

Atrás quedó esa racha victoriosa de 18 partidos oficiales sin conocer la derrota que llevó al combinado de Óscar Tabárez al inédito segundo puesto en el ranking FIFA. Es hora de savia nueva. Toca desempolvar de nuevo esa naturaleza ganadora que les hizo tan grandes. Aunque eso, a veces, también es un peso difícil de llevar. Juan Sasturain dijo "Los uruguayos llevarán por siempre consigo la gloria y la desgracia de haber sido. Mientras los argentinos, por años, la maldición de creer ser lo que nunca pudieron demostrar que fueron". Afortunadamente, los pupilos de Tabárez han sabido quitarse la presión de encima y en el último partido del año pudieron recuperar todas sus virtudes ante Polonia. Aún así, el seleccionador que devolvió la gloria pretérita a Uruguay, debe enfrentarse ahora a reproches y dudas sobre sus decisiones y su estilo de juego: ¿Deben jugar Suárez, Forlán y Cavani juntos? ¿Está mayor el Loco Abreu? ¿Por qué Sebastián sí y Álvaro Recoba no? ¿Para los próximos partidos, debería dejar el grupo cerrado o llamar de nuevo a Lodeiro, Coates, Abel Hernández, Aguirregaray, Rodrigo Muñoz...?

Estas preguntas encontrarán sus respuestas a partir de marzo, en los próximos partidos de clasificación para el Mundial de Brasil 2014. A lo que sí que encontramos contestación de la mano del “Maestro” es por qué, a pesar de todo, Uruguay sigue siendo un país muy a tener en cuenta en el universo deportivo: “Hay requisitos imprescindibles para estar en las posiciones de privilegio que Uruguay no tiene. Por ejemplo la cantidad de población, que tiene que ver con la cantidad de futbolistas que pueden ser elegidos.

Tampoco es un país rico, ya que el PIB o el ingreso per cápita no se compara al de las potencias que están en la élite del fútbol”, declaraba Tábarez en una reciente entrevista. Pero he aquí la respuesta a todas nuestras preguntas anteriores, la solución a la incógnita que nos persigue: “Lo que nosotros tenemos es el tercer condicionante que se requiere, que es la cultura y experiencia futbolística y en eso somos uno de los países más importantes del mundo”, apunta. “Cultura futbolística”, aclara, “tienen los países en los que el fútbol es importante no solo para aquellos que lo practican y los aficionados, sino para toda la población”. Y es que, ya sea debajo del escudo de la AUF, como debajo de cualquier camisa o vestido late, indefectiblemente en todos los uruguayos, un gran y efervescente corazón celeste.

.   Magnífico artículo de la periodista . Observo una muy cuidada utilización del lenguaje y ,además, se nota que detrás hay un completo trabajo de documentación.Enhorabuena.

Pedazo de articulo, si señor!! 

EXCELENTE ARTICULO!!!!

Enhorabuena por este reportaje tan trabajado y tan interesante.  Me ha encantado!.

Muy oportuno este artículo a la vista del partido de mañana y bien documentado.

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