Muchas y muy buenas noticias para Inglaterra, que supo jugar a un estilo de juego algo menos arriesgado que el visto desde la marcha de Johnny Wilkinson y que se impuso de forma brillante, por momentos humillante, ante una desconocida Nueva Zelanda, que perdió el primer partido de todo 2012.
El XV de la Rosa sabía que en confrontación directa iba a tener pocas opciones contra la temible delantera All Black, y encontró en las patadas la forma de romperle el ritmo a sus rivales, alejarlos de su propia línea de ensayo y jugar muchos minutos sin posesión pero en campo rival.
La otra clave del partido estuvo en los pateadores. Dan Carter, muy lejos del jugador brillante que todos conocemos, falló sus dos primeros intentos, y esto legitimó el estilo planteado por los ingleses, que daba resultado a base del sorprendente Owen Farrell, uno de los mejores jugadores del año. El diez ha sabido coger el relevo de Wilko y abre una era de esperanza para Inglaterra, brillando con luz propia consiguiendo una conversión, cuatro golpes y un drop en un partido memorable, con una segunda parte de videoteca tras el 12-0 con el que se llegó al descanso.
Nueva Zelanda, con una mezcla de caras conocidas y algunas novedades, sufrió un gatillazo histórico, ya que buscaba cerrar 2012 invicta y con un pleno de victorias, y se encontró con un varapalo como el que no se llevaban desde hace muchos años.


VÍDEO







