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David Ferrer fulmina a Tomas Berdych y empata la eliminatoria

El español barrió de la pista al checo jugando un tenis rozando la perfección, logró la victoria por 6-2, 6-3 y 7-5 y puso el 2-2 en la final

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18.11.12 - 16:23
David Ferrer fulmina a Tomas Berdych y empata la eliminatoria

Cuando uno juega 91 partidos en una temporada y se convierte en el que más ha jugado de todo el circuito es que algo ha hecho bien. Cuando uno arrolla a Stepanek, un especialista en una superficie del O2 Arena, y barre de la pista a un tenista como Berdych, el número seis del mundo, en su casa, y jugándose la final de la Davis, es que está en un momento de forma inmenso. Y cuando uno da una exhibición como la que ha dado en esta eliminatoria David Ferrer es que sencillamente es muy grande. El número uno español demostró ser prácticamente infalible en esta competición y empató la eliminatoria gracias a su triunfo arrollador por 6-2, 6-3 y 7-5 ante Tomas Berdych.

Esto es la Copa Davis. Aquí no hay enfrentamientos previos. No importa que el último resultado sea favorable a Berdych. Ni tampoco que Ferrer haya ganado sus cinco partidos previos este año en la Davis. Solo influye el hoy. Y este domingo el alicantino fue un huracán. Arrasó con todos los golpes que tiró. Y gracias a ello empezó de la mejor forma posible y rápidamente se marchó en el marcador. El primer juego, con su saque, en blanco. El segundo, una rotura a su favor. El tercero, dejando de nuevo a cero al checo. El resultado simplemente era el reflejo de lo que se veía en la pista. Ferru movía al checo.

Impedía que pegase en el sitio abriéndole la pista y llevándole de esquina a esquina.

El alicantino solo pasó apuros en un juego con su saque. Pero fue un espejismo. Las tres bolas de rotura se diluyeron y dieron paso a un nuevo ‘break’ y al primer set para el español. Era su día. Sus sensaciones eran inmejorables. Su confianza era total. Y Berdych no estaba en el partido. Era incapaz de seguir el ritmo del de Jávea.

Desgastado por la paliza del viernes y el sábado, era una marioneta para el español.

Y Ferrer no paró. El partido continuó en el terreno del español.

Embellecido por su tenis del más alto nivel y dificultado por un Berdych que iba a trancas y barrancas metiéndose en el duelo, continuó jugando con vigor. Había superado los ataques del checo con su servicio y tenía un’break a favor’ ya en el segundo acto. Ferrer sacaba para ganar el set y ponerse a un pasito de igualar la eliminatoria. Y no le tembló la mano. Siguió con su solidez, apretó con su saque y empujó desde la línea de fondo.

Tenía dos sets a cero a su favor. Podía permitirse el lujo de bajar el nivel ligeramente. Pero no frenó. Siguió a lo suyo. Continuó destrozando al checo desde el fondo de pista. Los “¡vamos!” del banquillo español y de Ferrer llevaban resonando en el O2 Arena casi dos horas. Y no pararon. Hasta el 4-3 y servicio para Ferru. El público apretó. Berdych se lanzó hacia delante a la desesperada –no tenía nada que perder-. Y por primera vez dio la talla en el partido.

Rompió el servicio del de Jávea y se puso posteriormente por delante.

El partido se había complicado. La placidez se transformó en nerviosismo. El público y el número seis del mundo se habían enchufado. Pero ahí estaba el alicantino, el mejor Ferrer, el que sacó lo mejor de sí mismo para romper del saque del rival y servir para ganar; el que completó un partido prácticamente perfecto e igualó la eliminatoria.

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