Rafa Nadal, que ha puesto en duda su participación en la gira americana de Masters 1.000 (Indian Wells y Miami) y tiene claro su objetivo: la tierra batida de 2013. La participación del balear en los dos torneos de los Estados Unidos está contra las cuerdas, y que el de Manacor juegue o no dependerá sobre todo de cómo crean él y su equipo que le va a venir de cara a los habituales Montecarlo, Roma, ¿Madrid? y Roland Garros.
Torneos 'incómodos'
El caso es que, dentro de los números estelares de Nadal, Indian Wells ni Miami nunca han sido terrenos en los que se haya sentido especialmente cómodo. No es un secreto que los resultados de Rafa no son los mismos en tierra o hierba que en las pistas duras, donde sus resultados son siempre más ajustados, al igual que le ocurre cuando los partidos son indoor.
En Indian Wells, pese a todo, ha salido victorioso en dos ocasiones (2009 y 2007), además de sumar otra final y cuatro semifinales. Miami, sin embargo, suele ser una piedra en el camino. Allí, Nadal jamás ha ganado el torneo y se conforma con tres finales (2011, 2008 y 2005).
El hecho de no estar al 100% físicamente, y que su rodilla no se comporte de la misma manera en todos los partidos hacen que Rafa mire el calendario con prudencia y quiera estar a tope para la época entre abril y junio.
Madrid entre interrogantes
Si todo va bien, nadie duda de la presencia de Rafa en los torneos de Montecarlo y Roma (dos de sus preferidos) y Roland Garros. El Conde de Godó dependerá de su estado físico, mientras que Madrid queda en una situación comprometida. Las quejas sobre la pista azul y la consiguiente derrota frente a Verdasco se unieron a las habituales quejas de Nadal respecto al torneo de la capital de España, especialmente el hecho de jugarse en altura y tan cerca de París en el calendario.
Ya en Brasil no le gustó el torneo, debido principalmente a las pelotas, pero también por una pista demasiado nueva y en la que la bola corría demasiado, algo que también suele ocurrir en la Caja Mágica.
